Calefacción

Los romanos inventaron el primer sistema de calefacción, en el que el fuego no estaba en el propio recinto. Se denominó hipocausto, el cual consistía en una serie de conductos bajo el solado que llevaban los gases calientes de un fuego situado en otro local. En la Castilla medieval se usaba este sistema con el nombre de gloria.

Benjamín Franklin inventó la estufa salamandra, el primer artefacto no integrado en la construcción, que permite una mejor regulación de la combustión y mejor control del humo, por lo que también suponía un ahorro de combustible. De todos modos, frente al hipocausto y a la gloria, tiene el inconveniente de que la combustión se hace en el local a calefaccionar, por lo que debe tener una entrada de aire que enfría el ambiente.

Cuando la industria fue capaz de proporcionar tuberías a un precio razonable, la calefacción se convirtió en lo que hoy conocemos por tal: una caldera situada en un recinto donde no molesta, en las mismas condiciones que el hipocausto, y unos emisores de calor, unidos por tuberías a la caldera. Actualmente, cuando en el clima local también hace calor en verano, la calefacción debe ser por aire, no por agua fría, puesto que hacer una instalación para el invierno y otra para el verano es bastante absurdo. Como la refrigeración solamente puede ser por aire (en los radiadores se condensa el vapor de agua ambiente), el único sistema lógico es de aire.

Al parecer usted no tiene el plug-in flash mas reciente. Presione aqui para telecargarlo.